




Signiel Busan
Piscina infinita y spa en altura dentro de la LCT Tower
Sobre este hotel
La altura es el gran atractivo aquí: la piscina infinita está en la LCT Tower con vistas a Haeundae y al puente Gwangandaegyo, un registro distinto de las piscinas frente a la playa unas calles más allá. El spa y el jacuzzi prolongan el tiempo en el agua hasta las salas de tratamiento en vez de quedarse en un simple baño de sol, y un salón familiar independiente en el Salon de Signiel mantiene más tranquilas las zonas comunes. Las habitaciones, entre 260 en total, ofrecen ropa de cama italiana y vistas de suelo a techo sobre la ciudad, y Chao Lan sirve dim sum de día y cócteles de noche para quien quiera cenar sin salir de la torre. Las estaciones de metro de Jungdong y Haeundae están ambas cerca.
- Piscina infinita
- Spa y jacuzzi
- Vistas panorámicas en altura
- 260 habitaciones
Nuestra opinión
Este alojamiento está pensado para viajeros que quieren la piscina infinita y el spa como el centro de la estancia y no como un simple extra, sobre todo parejas que celebran una ocasión especial. Conviene a quien quiera las vistas de Haeundae sin la multitud de su playa bajo los pies. Las familias con presupuesto ajustado o que busquen un ambiente informal de bar de piscina encontrarán el registro aquí demasiado formal.
- ✓Reserva un turno de piscina lejos del mediodía, la piscina infinita recibe bastante reflejo en la bahía a esa hora
- ✓Combina el spa y el jacuzzi en una sola visita, las salas de tratamiento se llenan rápido los fines de semana
- ✓Usa la estación de Jungdong en vez de un taxi, es la forma más rápida de llegar al centro de Busan
Por qué nos gusta
- Piscina infinita en la LCT Tower
- Spa y jacuzzi en el hotel
- Vistas panorámicas a Haeundae y el puente
- Restaurante de dim sum Chao Lan
Por qué encanta a los viajerosReservamos para un aniversario y la piscina infinita cumplió exactamente lo que prometían las fotos, con el puente iluminándose mientras seguíamos en el agua. El tratamiento de spa a la mañana siguiente convirtió el jacuzzi en un simple calentamiento antes del verdadero momento. No es una estancia económica, pero la vista desde el piso 12 por sí sola justificó renunciar esta vez a una habitación frente a la playa.