


Banyan Tree Anji
Una piscina infinita construida en la ladera de bambú de Anji
Sobre este hotel
El Banyan Tree Anji está a una hora al sur del centro de Huzhou, en las colinas de bambú que dan fama al distrito de Anji. La piscina infinita del hotel aprovecha directamente ese terreno, su borde se funde con la ladera boscosa en vez del horizonte plano de lago que se ve en otros hoteles con piscina de Huzhou. Habitaciones sofisticadas, spa y restaurantes completan este programa de complejo de alta gama, y las ruinas de la antigua ciudad de Anji están a unos seis minutos en taxi, lo bastante cerca para una visita de media jornada sin salir de los alrededores inmediatos. La distancia a Huzhou, cerca de una hora en coche, y al aeropuerto, más de hora y media, lo convierten en una estancia dedicada a Anji y no en un simple añadido práctico a una visita a la ciudad, más adecuado para viajeros que planeen al menos dos noches en torno a la piscina y las colinas cercanas.
- Piscina infinita
- Spa en el hotel
- Colinas de bambú de Anji
- Cerca de las ruinas de Anji
Nuestra opinión
Este hotel conviene a parejas y viajeros que buscan una escapada de diseño en las colinas, construida en torno a la piscina infinita y el spa, con las ruinas de Anji como salida fácil a seis minutos. Quien busque una parada rápida en Huzhou o un acceso directo al aeropuerto debería reservar más cerca del lago Tai, ya que este entorno en altura añade tiempo real de trayecto en ambos sentidos.
- ✓Reserva al menos dos noches dada la hora de trayecto desde el centro de Huzhou hasta el complejo.
- ✓Visita las ruinas de Anji por la mañana, a seis minutos, antes de una tarde en la piscina.
- ✓Organiza el traslado al aeropuerto con antelación, el trayecto ronda la hora y media desde esta ubicación en altura.
Por qué nos gusta
- Una piscina infinita frente a las colinas de bambú
- A seis minutos de las ruinas de Anji
- Un spa de verdad junto a la piscina
- Habitaciones tranquilas y de diseño lejos del bullicio del lago
Por qué encanta a los viajerosLa piscina infinita fue justo lo que motivó la reserva, y ver su borde fundirse con la ladera de bambú al atardecer cumplió esa promesa. El trayecto de seis minutos hasta las ruinas de Anji convirtió una tarde en una escapada fácil sin romper el ritmo pausado de una estancia centrada en el spa. La hora de trayecto desde Huzhou, y el traslado al aeropuerto más largo, merecen planearse con antelación y no descubrirse de golpe, esta es una estancia con entidad propia, no un simple añadido.