




Dar es Salaam Serena Hotel
Piscina de jardín, bar en el agua y vistas al golf
Sobre este hotel
La piscina ocupa aquí un jardín tropical junto al Island Trader Bar and Restaurant, lo bastante cerca como para pedir una bebida sin apenas salir del agua. Las mañanas suelen ser para el gimnasio y la sauna antes de que llegue el calor; las tardes se instalan en tumbonas bajo palmeras, con el océano Índico visible sobre el seto. Dos restaurantes cubren la cena, mientras el Kibo Bar toma el relevo por la noche con música en vivo una vez cerrada la piscina. El hotel está junto a un campo de golf y un club hípico en lugar de los clubes de playa más al norte, a tres kilómetros del centro de Dar es Salaam y trece del aeropuerto, con oficina de excursiones y servicio de canguro para familias.
- Piscina exterior con bar en el agua
- Spa, sauna y gimnasio
- Dos restaurantes más el Kibo Bar
Nuestra opinión
Este hotel conviene a quienes buscan una tarde de piscina al estilo resort sin salir de la ciudad, sobre todo parejas o familias atraídas por el bar en el agua y el entorno del jardín. La ubicación junto al golf es una contrapartida real: más tranquila y verde que los hoteles de la península de Msasani, pero más lejos de Coco Beach y de la vida nocturna de Oyster Bay. Quienes quieran caminar hasta la playa tras el baño deberían mirar hacia la península.
- ✓Reserva una habitación con vista al jardín si el silencio importa más que la vista al mar, el lado de la piscina es el más animado por la tarde.
- ✓Cena al menos una vez en el Island Trader Bar and Restaurant junto a la piscina en lugar del restaurante principal para la experiencia completa del bar en el agua.
- ✓Organiza el transporte al centro de Dar es Salaam con antelación, el hotel está a tres kilómetros cerca del golf en lugar del centro urbano.
Por qué nos gusta
- Bar en el agua dentro de un jardín tropical
- Campo de golf y club hípico al lado
- Música en vivo en el Kibo Bar
- Oficina de excursiones locales
Por qué encanta a los viajerosUna estancia aquí toma pronto un ritmo sencillo: desayuno en la terraza del jardín, una mañana tardía en la piscina con una bebida pedida directamente en el Island Trader Bar sin salir del agua, y un repliegue tranquilo cuando el sol de mediodía aprieta. El golf de al lado mantiene el entorno silencioso, y el corto trayecto al centro hace realista un recado sin perder el día. Las noches derivan hacia el Kibo Bar, con música en vivo hasta más tarde que la piscina.